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Vedas de papel: la pesquería de camarón en México

Por Alejandro Castro

Al menos cuatro meses al año, los grandes barcos de pesca de camarón en México deben permanecer atracados en los muelles para permitir la recuperación de la especie en las zonas de pesca. 

Durante la temporada de veda, que varía dependiendo de la región marina, las distintas especies comerciales de camarón crecen y se reproducen. 

Esta norma, regulada por la Comisión Nacional de Pesca y Acuacultura (Conapesca), es indispensable para la sostenibilidad de uno de los recursos pesqueros más importantes del país. 

Sin embargo, entre 2020 y 2021 más de 365 embarcaciones de altura dedicadas a la pesca de camarón pudieron haber saltado la normativa, al extraer recursos durante el tiempo restringido, de acuerdo con datos del Sistema de Localización y Monitoreo Satelital de Embarcaciones Pesqueras (Sistema VMS), registrados por la Conapesca. 

Un análisis de la Unidad de Datos de Causa Natura, con datos abiertos satelitales y solicitudes de transparencia sobre permisos, revela que existen irregularidades en el cumplimiento de las vedas establecidas en prácticamente todas las regiones de México. 

Según los datos proporcionados, en 2020 y 2021 se registraron 18 mil 234 puntos de posible pesca durante temporadas de veda. Se trata de señales satelitales que reflejan la frecuencia con la que embarcaciones entran a estas zonas a una velocidad, profundidad y posición que sugiere que están pescando.

Monitoreo de barcos camaroneros en temporada de veda

¿Cómo se sabe cuando una embarcación camaronera está realizando pesca ilegal? 

Los barcos que salen a altamar a buscar este marisco deben contar con un permiso que otorga y regula la Conapesca. Se trata de navíos que por su tamaño y capacidad de motor se consideran “embarcaciones mayores”. Para esta pesquería se utiliza la técnica de pesca de arrastre, que como su nombre lo indica consiste en arrastrar una red en el fondo marino para capturar estos crustáceos. 

Desde el 2007, todos los permisionarios de dichas embarcaciones están obligados a contar con un Sistema de Localización y Monitoreo Satelital de Embarcaciones Pesqueras, según lo establecido en la Norma Oficial Mexicana 062-PESC-2007. Un conjunto de equipos y tecnología permite obtener información sobre  la posición, velocidad, rumbo y ubicación de una embarcación pesquera, las 24 horas del día y los 365 días al año. 

Se considera que un barco es sospechoso de hacer pesca cuando, conforme a las señales del Sistema VMS, hay características que son propicias para ello. Si avanza a una velocidad de operación de entre 1.5 a 3.5 nudos por hora (velocidad baja para facilitar el arrastre), en una zona con profundidad entre 9 y 200 metros, el barco está en óptimas condiciones de pescar. 

Todas las embarcaciones monitoreadas e incluídas en este análisis solo cuentan con permiso para pesca de camarón, de ninguna otra especie, de manera que deben permanecer atracadas en el muelle toda la temporada de veda.

Los periodos son definidos por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), de la que depende la Conapesca. Las vedas se dividen en dos grandes regiones marítimas, la del Pácifico y Golfo de California y la del Golfo de México y Mar Caribe, que a su vez están divididas en subregiones. 

Para el caso del Pacífico y Golfo de California, las vedas son entre los meses de marzo y septiembre, mientras que para el Golfo de México y Mar Caribe van de mayo a septiembre. Son aplicables tanto para la pesca de camarón en altamar como para la pesca ribereña.

En México hay 976 concesiones comerciales para capturar camarón en altamar, según datos de la Conapesca. 

Con base en los registros VMS, durante 2020, en plena pandemia, se detectaron 11 mil 501 puntos de posible pesca durante las temporadas de veda de camarón realizados por 394 embarcaciones, propiedad de 168 empresas permisionarias. 

Para 2021 la intrusión en periodo de veda se redujo notablemente, pero 365 embarcaciones, de 149 empresas, fueron detectadas.

Vedas de papel: la pesquería de camarón en México

Embarcaciones camaroneras de Centla, Tabasco. Foto: Marco Polo Guzmán/ Cuartoscuro

Ángel Castillo Novelo, representante de la Federación de Pescadores de Altura de Campeche, explicó a Causa Natura que durante el periodo de restricción, Capitanía de Puerto no otorga permisos de salida, salvo que se trate de labores de mantenimiento, para probar máquinas unos días antes de que se suspenda la veda. Para ello, apunta, no tienen permitido navegar por más de una hora ni alejarse a más de 10 millas de la costa. 

La Conapesca en colaboración con la Secretaría de Marina son las instituciones encargadas de vigilar el estricto cumplimiento de las vedas. 

Castillo Novelo aseguró que, al menos en su zona, Campeche, los camaroneros cumplen estrictamente con las regulaciones y atribuye las faltas a la pesquería ribereña, aunque reconoce que falta trabajo de vigilancia por parte de las instituciones de Gobierno. 

“La guardapesca está rebasada en ese sistema, no tiene la capacidad y mucho menos el personal para hacer ese tipo de vigilancia, hay una sola persona aquí en la ciudad de Campeche y es el que vigila a todos los barcos del estado de Campeche, que son como 100. Imagínese en otros estados que son más de 500”, dijo en entrevista.

Incumplimiento constante de la veda

No ocurre una o dos veces, los infractores son consecuentes. Compañías o cooperativas cuyas embarcaciones salen a pescar cada uno de los meses que dura la veda. 

José Alfredo Munguía Fernández es uno de los permisionarios que en más ocasiones sus embarcaciones salieron al mar en la temporada de veda; su navío fue detectado en 532 puntos de posible pesca durante el periodo no permitido, entre 2020 y 2021. 

Munguía Fernández es representante de la Unión de Armadores del Litoral del Océano Pacífico y su zona de pesca está cerca de Puerto Peñasco, en Sonora. 

Abril, mayo, junio, julio, agosto, su embarcación Mezde nunca se detuvo durante el periodo de restricción. 

El área forma parte de la subregión marítima Pacífico Mexicano Zona 1, la más afectada de todo el país por el incumplimiento de la veda. 

Ahí también operan Jorge Francisco Mendoza Ramírez, la empresa SCP de Bienes y Servicios Guasave Cuatrocientos, Miguel Ángel Galvez Martínez  y Pesquera Meraz, otros de los que más puntos de posible pesca presentan en veda. 

Otro de los permisionarios con más puntos de posible pescas observados es Rodolfo Espinosa Gutiérrez, presidente de la Unión de Sociedades Cooperativas y Armadores Topo Viejo.

El sistema de monitoreo identificó puntos de pesca incluso en zonas de veda permanente, donde no está permitida la pesquería de arrastre. 

Un ejemplo es el caso de la zona del Golfo de México y el Caribe que abarca desde la isla La Aguada, en Campeche, hasta los límites de Belice, excepto los caladeros de Contoy. 

Ahí, las embarcaciones Marengo y El Rey realizaron actividades. Ambas son propiedad de Sergio Candelario Rosado Pat.

Sus embarcaciones también fueron detectadas durante la temporada de veda en la zona de Contoy.

La pesquería de camarón es uno de los pilares fuertes en la economía del sector. 

De acuerdo con el Estudio de Percepción de Consumo de Pescados y Mariscos en México, elaborado por GlobeScan y la organización Impacto Colectivo, el camarón es el marisco favorito en la mayoría de las cocinas mexicanas, seguido por el atún, salmón y tilapia. 

Asimismo, México exporta más de 32 mil toneladas de camarón, según datos de la Sader, con un valor de producción de alrededor de 304 millones de dólares. En las exportaciones se incluye camarón de cultivo y de captura en esteros y lagunas. 

De acuerdo con datos del Anuario Estadístico de Acuacultura y Pesca, actualizado hasta 2020, la pesquería de camarón en altamar alcanzó 29 mil 734 toneladas al último año de registro. 

Según las estadísticas, esta pesquería registra una baja durante los últimos 5 años, mientras que la producción de camarón en cultivo controlado incrementa cada año. 

El litoral del Pacífico es la zona de mayor producción camaronera, en particular los estados de Sinaloa y Sonora, seguidos por Tamaulipas, en el litoral del Golfo de México. 

La pesca de arrastre es una actividad cuestionada por la comunidad ambiental. Organizaciones internacionales como Greenpeace y Oceana han instado a distintos gobiernos a prohibir esta actividad, alegando afectaciones graves a los ecosistemas marinos.

Andres Beita-Jiménez, investigador del Fisheries and Marine Institute, de la Memorial University of Newfoundland, en Canadá, señaló en entrevista que es posible hacer pesca de arrastre de manera sostenible, pero consideró que en América Latina han fallado las políticas públicas para regularla. 

Los efectos de la pesca ilegal

Las vedas tienen una razón de ser: garantizar el ciclo biológico del camarón, expuso Esteban García-Peña, director de campañas en pesquería de la organización Oceana. 

El también biólogo detalló que estos periodos se establecen usualmente en las temporadas de reclutamiento, es decir, cuando los individuos de camarón que pasaron su etapa juvenil en las zonas de manglar se incorporan al mar abierto. 

En este periodo, refirió, se pueden capturar juveniles que aún no alcanzan el tamaño adulto y, por ende, no van a dejar descendencia. 

García Peña identifica afectaciones graves en dos vertientes, una económico-social y la otra ambiental. 

De respetar este ciclo de reproducción depende la disponibilidad de producto para el próximo periodo de pesca.

Cuando se realiza de forma ilegal, se pone en riesgo el empleo de cientos de trabajadores y permisionarios que sí cumplieron con los tiempos establecidos, pues al no haber buena reproducción de camarón en la temporada, su economía se verá impactada. A lo largo de los litorales del país, mencionó, familias enteras dependen de esta actividad para subsistir. 

Por otra parte, apuntó, hay daños a los ecosistemas asociados al incumplimiento de los periodos de veda en la pesca de camarón. 

El investigador expuso que las ganancias de esta pesquería no son exclusivamente de la captura de camarón, sino también de la pesca incidental, es decir, aquellas especies que quedan atrapadas en las redes de arrastre y que pueden comercializar.

Indicó que auditorías realizadas por Oceana en 2019 y 2021 identificaron que durante los periodos de abundancia, la captura se divide entre 50% camarón y 50% pesca incidental. 

Sin embargo, cuando va escaseando, llega a ser de 10% camarón y 90% pesca incidental. explicó. Esta es una de las razones por las que es rentable salir a pescar, aún cuando hay poca disponibilidad de camarón en altamar. 

La pesca incidental, a su juicio, está poco regulada en México, pues aunque la Carta Nacional Pesquera incluye qué especies de la pesca incidental se pueden comercializar y cuáles no, no hay capacidad para controlar la captura de especies no permitidas, como es el caso de los peces picudos, tiburones raya o pez dorado.

Vedas de papel: la pesquería de camarón en México

Elementos de la Secretaría de Marina (SEMAR) y de la Profepa aseguraron una embarcación de pesca de camarón en el área protegida para la Vaquita Marina y la Totoaba en 2017. Foto: Semar/ Cuartoscuro

“Los camaroneros también se convierten en pescadores de escama, de tiburón, de otras especies, pero sin regulación”, agregó.

Por otro lado, señaló que la disminución del stock pesquero por no respetar las vedas hace que los barcos camaroneros incrementen sus esfuerzos en el periodo establecido, haciendo mayor arrastre en el fondo marino, con las consecuencias ambientales que eso conlleva. 

También los ecosistemas lagunares se ven afectados al interrumpir el ciclo reproductivo. 

Al haber menos individuos reproductivos, porque fueron cazados el año anterior, habrá menos larvas en las lagunas y esteros, lo que impacta a especies pequeñas que dependen de esas larvas para su alimentación. 

“Toda la cadena trófica, que es muy compleja tanto en los sistemas lagunares como en los sistemas marinos, se ve impactada. Descompone toda la cadena alimenticia y eso tiene afectaciones no solo sobre la población de camarón sino sobre todo el ecosistema”, indicó.

Hacia mejores prácticas

Una pesquería sostenible conlleva, necesariamente, el cumplimiento de las normativas aplicables, apuntó Francisco Vergara, responsable de Divulgación Pesquera en México de Marine Stewardship Council (MSC), una organización internacional que establece un estándar para garantizar la sostenibilidad en esta actividad económica.

“Si las vedas están como una herramienta de manejo, tienen que cumplirla”, agregó.

El especialista detalló que uno de los criterios del estándar MSC para obtener una certificación de sostenibilidad es la salud del stock pesquero y la estrategia de gestión.  Dicho criterio considera el análisis, monitoreo y reglas de control de captura, así como las medidas de manejo. 

Asimismo, la evaluación considera la existencia de mecanismos para detectar irregularidades y sancionar el incumplimiento de las regulaciones. 

Para conseguir un certificado, la pesquería debe someterse a una evaluación rigurosa, que realizan auditores externos a MSC.

La flota industrial de camarón en el Pacífico buscó obtener la etiqueta de sustentabilidad, pero se quedó en el proceso. 

En el informe público, los expertos del equipo auditor hicieron observaciones puntuales sobre las áreas de mejora. 

“Hay evidencias de que la estrategia de manejo actual no ha podido mantener el nivel de explotación del camarón azul y blanco (…) No hay evidencia de que se apliquen en todos los casos las sanciones correspondientes en caso de incumplimiento”, se lee en el documento. 

El investigador Andrés Beita-Jiménez refirió que si bien las etiquetas de sostenibilidad son un instrumento de los mercados, como es el caso de la certificación MSC, son funcionales para hacer presión a las compañías para cumplir con las disposiciones y garantizar la conservación de las especies marinas.